Desde terminar mirar Rubí (mi telenovela) he pensado mucho en el final. Fue en contra de todo que habíamos aprendido de los finales. No fue un final feliz; los protagonistas no fueron juntos, no todos fueron contentos. Al opuesto, Rubí estaba viviendo en un apartamento horrible, cubierto en cicatrices de un accidente. Había destruido las vidas de muchísimas personas en la telenovela quienes estaban tratado de continuar. No tenía ni dinero, ni amor, ni amigo – con la excepción de su sobrina, Fernanda, quien Rubí había empleado para llevar a cabo su venganza en su amor Alejandro. También, ¡el final fue un momento culminante! Todavía quiero saber que va a pasar con todos los personajes, pero no ha sido una continuación de la historia que he encontrado (si hay me gustaría mucho verlo).
Pues, he sido pensando en las razones por hacer el final así, y hay unas varias explanaciones. Primero, es más como la realidad. Especialmente en el caso de Rubí, uno se puede aprender de sus equivocaciones. También, añade una gira a la telenovela estereotipada, un elemento inesperado. Para mí, fue absolutamente inesperado, pero sigue la montaña rusa de emociones del resto de la telenovela. A mí no me gusta el final mucho, en realidad me frustra mucho, pero disfruté muchísimo la telenovela en total.
miércoles, 8 de octubre de 2008
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1 comentario:
Pensaba el mismo de mi telenovela, Rosalinda. El final fue obvio, y no había tanto drama. En el fin, el hombre se casó con la mujer. ¡Que sorpresa! Pero supongo es lo que la gente quiere
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